• Juan Pablo Trombetta

Crónica berlinesa. Por Pablo Chernov

En febrero viajé junto a Jony Perel a presentar la película “Camuflaje” en el 72 Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale), dirigida por Jony y producida por quien escribe. Lo que sigue es una breve crónica de nuestra estadía en la capital alemana.

Crónica de Berlín Día 1: Doppelgängers

Llegamos a Berlín. En el avión fue imposible dormir y ahora el café ingerido en varias tandas desde horas innombrables hace lo suyo en mi estómago. El festival se siente reducido como una muestra de lo que podría ser. De todos modos lo vamos disfrutando de a poco, como la hora y media de sueño profundo que acabo de ejecutar, tan contundente que al despertar me pregunté dónde estaba.

Antes habíamos ido a buscar las acreditaciones, nos dijeron que otras personas las habían retirado previamente. “Unos doppelgangers”, comenté. “Ja, doppelgängers” me respondió la chica del mostrador pronunciando correctamente la diéresis y yo dije: “Sí, unos doppelgängers”. Nos preocupamos brevemente hasta encontrar la oficina correspondiente donde nos dieron los plásticos junto con una riñonera del festival y un prendedor de osito lila.

Caminamos con Jony por la ciudad encontrando algunas caras conocidas y muchos interrogantes sobre las políticas sanitarias locales: hay burocracias secretas que nadie te termina de explicar, certificados de certificados, alemanes que dudan y otras barbaridades. El baño del hotel es un semicírculo, la ducha, con su geometría bizarra y ajustada podría ser un prototipo abandonado por Lufthansa para bañar pasajeros durante el vuelo.

Crónica de Berlín Día 2: Humor alemán

Ayer por la noche fue la apertura. Desde el Berlinale Palast me mandaron al CinemaxX, mi acreditación no es lo suficientemente poderosa. Allí se proyectaba la apertura que sucedía en el Palast. Hablaron cuarenta y cinco funcionarios diferentes, todos se agradecieron mutuamente. Luego de la maratón de discursos anunciaron que mostrarían fragmentos de las películas en competencia. Y ahí tuvo lugar un gran gag: apareció en nuestra sala, el CinemaxX (Pobre pero sexXy) un cartel que decía: “Por razones legales estos clips no están disponibles para que Ud. los vea” hubo risas, hasta que nos dimos cuenta que no era un chiste, si no, nuestra realidad de espectadores clase B. Salgo del cine y en el baño un alemán se queja de los funcionarios y sus discursos auto adulatorios, “¡Quiero ver la película de apertura!”, me dice y respondo que yo también, aunque en realidad solo quería irme a cenar y dormir.

Hoy en el desayuno sacamos varias entradas, dudo que veamos todas esas películas, espero que al menos veamos alguna. La página del festival advierte que pueden sancionarte si dejas entradas sin utilizar. Hay que pensar en los otros espectadores. Eso me parece bien.

Desde Buenos Aires habíamos enviado el poster de la película para imprimir. Caminamos hacia Prenzlauer Berg donde se encuentra la imprenta, quedamos en pagar en efectivo al llegar a Berlín. Me gusta la pasión alemana por el orden y la palabra: jamás se les pasaría por la cabeza que no paguemos esos doscientos euros, pero desde ya que lo hicimos.

Crónica de Berlín Día 3: Gesundheit, my old friend

En todos los interiores: restaurantes, cines, bares y cafés hay que presentar infinidad de documentación para acceder, nivel embajada de país en guerra. Mientras tanto, en la calle, prácticamente nadie usa barbijo. Yo sí. No solo por su función natural, si no también porque me gusta, es como una bufandita para la boca en el frío berlinés. Además, me permite disimular el acento cuando digo entschuldigung, die rechnung, danke schön y las otras cuatro o cinco palabras que manejo.

Hoy vimos tres películas y no nos clavamos con ninguna, lo cual no siempre es evidente. Incluso me gustaron mucho. En una me dormí un poco. Todas de nuestro querido Forum.

Cenamos con Jony otra vez en Stadtklause, nuestro nuevo hogar y templo fassbinderiano par excellence.

Crónica de Berlín Día 4: The package

Desde que llegamos al hotel el jueves estuve esperando un paquete de ropa, de aquí en más “The package”. Dos o tres veces por día me acerco al mostrador de recepción, hablo con las diferentes personas, de los diferentes turnos y el package nunca llega. Curioso, dado el alto nivel de la logística germana. Hace dos noches me acerco a la recepción para preguntar otra cosa y a tres metros de distancia me dicen “No package”; así que me retiré sin siquiera resolver mi consulta original que versaba sobre otras cuestiones. Hoy a la mañana Jony se levantó temprano para hacer un trámite, saliendo del hotel la gerenta le gritó “Chernov!” y luego “The package has arrived” y antes de que Jony pueda aclarar la confusión de apellidos, la gerenta se metió en la oficina para volver a salir y anunciar “The package is gone”. Todo esto porque la noche anterior yo ya lo había retirado.

Una vez resuelto este asunto fuimos a una muestra de Forum Expanded en un antiguo crematorio. La muestra estaba bien, pero el edificio era increíble y en algún punto eclipsaba las obras expuestas. Más tarde aprovechamos el domingo para ir al mercado de pulgas de Mauerpark donde pude gozar con algunos buenos regateos y compras también.

La jornada concluyó de la mejor manera en casa de Heinz donde cenamos en horario alemán a las 18. Heinz además de cocinar me regaló dos libros hermosos. Su departamento está ubicado en un edificio en la zona este de Berlín y tiene una de las mejores bibliotecas que vi en mi vida. Danke, Heinz.

Crónica de Berlín Especial: CA-MU-FLA-JE

Siguen nuestras aventuras hoteleras, dadas las restricciones del festival en lo que respecta a interacción humana, nos vamos dando cuenta que la mayor cantidad de anécdotas surgen desde el lobby del hotel. Hoy teníamos que pagar la estadía, pensábamos hacerlo luego de algo de shopping, a media mañana. Al volver al hotel con las compras descubrimos que nuestras llaves/tarjetas habían sido bloqueadas como medida punitiva por no abonar a primera hora del día. Esto trajo problemas de tiempo: necesitábamos subir y cambiarnos para ir al estreno de Camuflaje (Esto sigue en el próximo párrafo, hasta aquí solo una introducción). Entonces, en medio del apuro y la incomprensión alemana por las necesidades básicas de dos huéspedes apurados logramos -presión mediante- que aparezca en escena nuestra nunca bien ponderada gerenta, habilite las llaves, y, principalmente, cobre la estadía. Nosotros ya habíamos hecho el duelo por el alto costo en divisas, pero, gracias a Adonai o tal vez un error administrativo, terminó saliendo la mitad de lo que creíamos. Miracolo a Berlino. Toda esta secuencia nos alegró profundamente y constituyó un buen presagio antes del estreno mundial de la película.

Ahora sí: CAMUFLAJE. La función de las 13.45 se vio comprometida por un almuerzo imprevisto (al menos para nosotros) organizado por Forum, por lo cual, junto con Jony hicimos un gran in and out desde el Kino Arsenal al restaurant, logramos comer una entrada (muy buena, de hecho) y volvimos rápidamente a la sala para realizar el Q&A (N. de la R.: seccion de preguntas y respuestas) que salió muy bien. La sala estaba llena al 50%, gracias al aforo limitado, un concepto pandémico que espero desaparezca pronto, pero de todos modos y finalmente, completa. En el Q&A hubo buenos e interesantes intercambios con el público y Cristina, directora del Forum y moderadora de la conversación.

Después del estreno llegó el alivio, la relajación y el jolgorio. Y fuimos a Stadtklause. Como era una ocasión especial, sumamos a nuestro plato típico de schnitzel y albóndigas, respectivamente, unos huevos fritos a caballo.

Última Crónica: Adiós, Berlín

La última jornada nos despidió con un clima apocalíptico, huracanado. El cielo negro y un viento que no nos dejaba caminar verticalmente. Fuimos con Roger y Jony a Topographie des Terrors y el clima realmente terminó de envolvernos en el espíritu del lugar. Desde el festival nos avisaron que seguramente se cancelaría el vuelo, nos dijeron “It’s not looking too good…” por suerte el avión despegó y ya estamos de regreso en la madre patria.

Auf wiedersehen, Berlinale, hasta la próxima película.


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