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  • Juan Pablo Trombetta

El agente secreto que nadie conoce. Por Javier Doeyo

Todo esto empezó en los setenta… La revista Tit-Bits apareció en 1975 publicada por Ediciones Record. Su título homenajeaba a una revista de la editorial Manuel Láinez que se publicó en nuestro país desde 1909 hasta 1957 y que ofreció en sus páginas tanto folletines como historietas locales y de la prensa norteamericana. La nueva versión publicada por Récord recuperó muchos clásicos, entre ellos los dibujados por José Luis Salinas, el Watami de Oesterheld y Moliterni, modernizó el Bull Rockett del mismo guionista con dibujos de Lito Fernández y, por supuesto, publicó Nadie, una historieta de acción y aventuras cuyo protagonista era un agente secreto.


Nadie, creación de 1976 de los experimentados Carlos Trillo en los guiones y Alberto Breccia en los dibujos, es un agente secreto al servicio del gobierno británico que no figura en ninguna nómina y que responde tan solo a Sir Frederick Masters, jefe de la oficina del contraespionaje. Como agente puede moverse con libertad, sin restricciones de ningún tipo, y por ello le encargan los casos de mayor importancia. Pero más que parecerse a James Bond, con su aspecto aristocrático y maneras educadas, Nadie anticipa a los tipos duros, calvos y de pocas palabras tan populares hoy en día como los encarnados en el cine por Jason Statham o Vin Diesel. Si bien es un solitario, el protagonista tiene algunos colaboradores tan anónimos como él, entre los que destaca el Payaso, cuyos rasgos fueron dibujados por Breccia de forma magistral para combinar con su apodo.

Todo agente internacional que se precie necesita de un buen villano, y aquí Trillo recupera para ello al más grande de la literatura clásica y popular, nada menos que al malévolo Dr. Fu Manchú, creado por Sax Rohmer en 1913. Este personaje fatídico ansiaba destruir la paz entre las naciones para gobernar el mundo sobre las cenizas, y sus historias fueron tan populares que contaron con varias adaptaciones cinematográficas, interpretado por actores de la talla de Boris Karloff y Christopher Lee. Tampoco fue ajeno a la historieta, ya que apareció en la revista Detective Comics en los años treinta (antes que el encapotado famoso) y en los cuarenta en una revista del sello Avon, dibujado por el admirado Wally Wood. Años más tarde lo volveríamos a ver en los cómics de Sang Chi escritos por Doug Moench para Marvel, y luego en la incomparable Liga de los Caballeros Extraordinarios de Alan Moore. Lo que se dice un villano eterno.

Los guiones pertenecer al género de aventuras internacionales y de espionaje, y destacan sobre todo en la vuelta de tuerca con que concluyen las historias. El dibujo de Alberto Breccia, maestro absoluto del claroscuro, es maravilloso como siempre y en este caso, da cátedra sobre cómo se cuenta una historia de acción y aventuras.


Y un día, así como apareció en las páginas de Tit Bits, desapareció de golpe y sin contar su final. Quedaban entonces, una serie de aventuras publicadas y un enigma por resolver.

Años después, en 2009, le propuse a Trillo recuperar esa obra, ordenarla, editarla debidamente y hacerle un final. Para mí, era una historieta única: una obra perdida de Trillo y Alberto Breccia. Nunca se había recopilado en libro y que era —seguramente— el único trabajo de ambos «de género» y no de autor. Una historia agentes secretos que van de Londres al África intercalando escenarios reales con inventados… Casi sin proponérselo, era una película de Roger Moore con diálogos a veces delirantes que parecían sacados de una película de Armando Bo… para mí, esa historieta era extraordinaria. Y una lástima que los fans de los autores no tuvieran acceso a semejante laburo.

Carlos Trillo y quien esto escribe hicimos juntos, en aquel entonces, un trabajo que redundó en la versión definitiva de la obra y que por cuestiones de derechos, recién llegó a ver la luz en 2020.


En el fragmento de la historieta que aquí publicamos, hace su aparición el temido Fu Manchú y el escritor, como no podía ser de otra manera, presenta al personaje rodeándolo de un clima de misterio como sólo él sabía hacer. Es que Trillo fue uno de los grandes de la historieta argentina.

Como Breccia, Solano y algunos pocos más...


Javier Doeyo (robándole algunos datos al escritor e investigador Claudio Díaz).


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