• Juan Pablo Trombetta

El fin de una era

Por Oscar Rescia


La figura del ejecutivo se degrada aceleradamente. Reniega de sus mismos principios. Hoy intenta aplicar las medidas que ayer denostó. Hoy decide congelar precios, y mañana los aumenta. Hoy implementa lo que ayer criticaba. Por su parte el periodismo malabarista, sin ningun pudor y sin disimulo busca nuevas trincheras. Los fiscales de la justicia, dan paso a denuncias que ayer cajoneaban. Ni hablar si en las próximas elecciones llegara a haber balotage en capital federal. Si es así, creo que ni Boca le dará cobijo. Su staff, de los mejores últimos años, está buscando sus anteriores conchabos, del otro lado del mostrador.

Lo peor del caso es que decide no morir de pie. Este gobierno no será el sargento Cabral que entregó con honor su vida. No. Este gobierno muere como mueren los que no tienen convicciones. Concediendo todo aquello que criticó en su cruzada contra la gestión anterior. Y no me refiero al profundizado índice de pobreza. Como tampoco al incumplido pago de Impuesto a las Ganancias. Tampoco al prometido aumento de las jubilaciones ni a la lluvia de inversiones. No. Me refiero a sus principios fundantes. Los de su concepción elitista y defensor de los privilegios que le da la libertad de mercado.

Implementó, pero muy tarde, el control de capitales, las ínfimas retenciones al sector exportador, los precios cuidados, el CEPO al cambio, el giro al exterior de los beneficios empresarios, el DEFAULT a los bonos que él mismo había creado. Además ahora acepta imprimir dinero para pagar bonos. Abrazando desesperadamente, pero sin convicción, y demasiado tarde, las políticas que levantaran los gobiernos populistas. Solo le falta elogiar al denostado choripan, o que considere al pueblo venezolano soberano para resolver sus conflictos internos. Así se despiden estos personeros que solo ven su propio ombligo. Como aquel muñeco de torta que pregonaba que no los iba a defraudar y no se presentó al balotage. O como ese otro que se fue en helicoptero dejando un tendal de 39 muertes. Y como aun faltan varios días para el 27 de octubre, debemos estar atentos a ver si no están cargando nuevamente combustible en el helicóptero. Por las dudas la gobernadora Vidal apuró, después de cuatro años de demoras, los nombramientos de 42 funcionarios, entre fiscales y jueces para ver si puede hacer una retirada elegante.

Más allá de estas grotescas escenas del bajo fondo financiero, de esa falsa premisa de derramar migajas de la fiesta neoliberal, sigo preguntando qué sucederá con esas memorias frágiles de ciertos sectores de nuestra comunidad. Qué aristas de la comunicación deberá asistir con más cuidado el próximo gobierno. Además deberá ser más cuidadoso para que no se les filtre ninguna ratita de esas que a veces, en sus ingenuos armados de estructuras, se les filtran. Deberán estar muy atentos. No pueden cometer los mismos errores. En el aire se respira un cierto olor a panqueques. Pero también tengan en cuenta que no hay mucho margen para la prudencia. Los sectores que hoy ocupan la calle tienen hambre. Pero hambre viejo. No es de ayer. Ese hambre viene de mucho tiempo atrás. El nuevo gobierno deberá soportar la presión por un lado de los excluidos de la vida, y por el otro, la presión de los acumuladores de privilegios.

La gente deberá definir de qué lado estará en el momento de comenzar a restañar la grieta.

Nos esperan cuatro años muy difíciles. Pero si en algún momento decidieran cambiar de proyecto, espero que la memoria no les juegue a favor de los Domingo Cavallo, a favor de los Marcos Peña ni de los Nicolás Caputo.


De nuestro correo de lectores: Escrituras crónicas


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