• Juan Pablo Trombetta

Entre sentires andantes. Por Nacho López

Cuando un objeto se muda a recuerdo. Aromas viejos. Veredas que no cambian pero tan distintas subsisten. Ese árbol que supo hacerme upa. Casas. Uno vive y desvive a la muerte que merodea. El barrio de siempre. Direcciones conocidas para carteros que aún llegan. Negocios que ya no pueden. Cortinas bajas de una era que arrasa. Una marquesina olvidada. Y camino. Y miro con ojos que tuve y que conservo. Miradas que sueltan lágrimas saladas. ¿De dónde es uno? El cielo pareciera ser el mismo. El sol ubica su sombra donde tu nube le da espacio. Y te llora. Para lloverte novedades. Para regalarte arco iris en techos corredizos. Mientras la cotidianeidad te devora. No olvides que hay memoria. Para homenajear dolores, para cantar victorias.


Qué te leen las letras cuando te escriben tus decires, entre palomas que vuelan y no preguntan, entre soles que se ocultan para ser lunas en noches épicas y entre aires que refrescan para sofocar ansiedades impertinentes. Somos una sola cosa en este mundo devastador. Podrás ponerte título y enmarcarlo para sentirte «orgulloso», podrás andar por la vida gastando horas en oficinas, podrás soñar con ese viaje paradisíaco, podrás indignarte para creer que sos parte. Podrás interpretar el mejor papel en la mentira que se consume cada uno de tus días. Pero si jamás te detuviste a observar tu propia lágrima, esa que camina despacio pidiendo permiso saliendo de ese ojo conmovido, que de a poco se anima y acelera su ritmo y corre por la mejilla para bajar y humedecerte, regarte y hacerte sentir realmente vivo. Llorar la alegría de todas las tristezas. Registrar el pulso, recobrar fuerzas, relanzar tu campaña con las promesas ocultas para que te vote tu alma. Somos una sola cosa en este mundo. Somos puteada y abrazo. Somos birra y vino. Somos mirada que conecta sin wifi frío. Somos amor en lo que quede de agua de cada mar y de cada río.

@nacholopezescribe


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