• Juan Pablo Trombetta

Las charlas en el bondi. Por Mariano Campi

Juancito querido, otra vez no nos despedimos, siempre evitando ese momento incómodo que es la despedida. En eso nos parecemos, mandamos saludos después de que nos fuimos. Solo que esta vez es mucho más triste. Tendré que soportar la tristeza otra vez cuando vuelva a la playa, a tomar un mate en el bondi de JP compartiendo otro.

Se me representa tu cara con esa sonrisa enorme y ojos sinceros y directos dándome un abrazo de bienvenida. Así te recordaré amigo, con tu risa cariñosa. No sé si recordarás el día que nos conocimos, llegué a lo de Pali al mediodía, nos presentaron, charlamos un rato sentados en el bondi, te pasé el libro y al rato, no creo que fueran más de tres horas, ya lo habías terminado. Hiciste un comentario que no me puedo acordar, pero que me llegó, directo, impecable. En ese momento, a las escondidas, como los chicos, le pregunté a JP si no se animaba a decirte si me hacías de presentador para la presentación del libro. Por supuesto Pali me decía: decile vos. Ni en pedo, me muero de vergüenza, decile vos, insistía. E intentaba convencer a Pali porque te iba a ser más fácil para decir que no, si te lo pedía yo sería más incómodo para vos. Y Pali al final fue y dijiste que sí, que por supuesto.

Así fue que hiciste la presentación del libro, me admiró tu capacidad para sintetizar la historia contando lo más interesante. Sobre todo con la comodidad que me diste en ese momento de pánico escénico.

No puedo dejar de pensar en la próxima vez que vaya para Mar de las Pampas. No me vas a estar esperando para agasajarme compartiendo uno.


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