• Juan Pablo Trombetta

Las pelotas. Curiosidades del deporte. Hoy: Fútbol

De penal

Por Juan Martin Trombetta


Minuto 40, Goyco rendido hacia su derecha, la pelota adentro del arco, a su izquierda. La Bombonera explota con el gol de Diego, el último gol de su carrera profesional, que después de patear el penal se lo dedica a su hinchada. Los mismos protagonistas del mundial del ’90, de los penales; de la alegría contra Yugoslavia -aquel día en el que un mortal salvó a D10s- y del éxtasis contra Italia. Lamentablemente la racha se cortó en la final, por primera y única vez una final del mundo se decidió por un gol de penal en los 90 con la definición de Brehme ante el intento estéril de Goycoechea. El daño ya estaba hecho, la alegría inconmensurable de haber eliminado a la Italia local, a ESA Italia, que lo único que quería era ver rendido al Diego por haber llenado de ilusión a los napolitanos, a quienes los mismos italianos trataban como a extranjeros.

Cuatro años después, otra final del mundo, Italia contra Brasil. Después de un aburrido y trabado 0 a 0, se llega por primera vez a una definición por penales en una final. Parreira y el Lobo Zagallo, técnico y asistente de Brasil, se mantuvieron de espaldas al arco en el que se pateaba durante toda la tanda, hasta que Zagallo preguntó «¿Le toca a Biaggio, no?», después de la afirmativa continuó «ya podemos mirar», y ante el estupor de Parreira que no entendía lo que sucedía concluyó «Roberto Biaggio tiene 13 letras, lo va a errar». Y lo erró. Brasil fue campeón del mundo, y nunca sabremos si es un mito o una historia real, pero es más divertido creer en lo primero. En el 2006, nuevamente con Italia como protagonista esta vez contra Francia, se llegó a la definición por penales -siendo así Italia la única selección que participó en dos tandas en una final- pero esta vez con la Azzurra como campeona. Esta final será recordada para siempre como la del cabezazo de Zidane, que dicho sea de paso metió un exquisito penal picando la en los 90 minutos para poner el 1-0 que luego empataría Materazzi (casualmente quien recibiera el cabezazo). Esa manera de patear, poniéndole el pie abajo a la pelota, y haciendo que entre suave y al medio se dio también en la primera definición en un torneo oficial de la FIFA, en la final de la Eurocopa de 1976 entre Alemania Occidental y Checoslovaquia, en la que Panenka pateó el penal decisivo que consagró como campeón de la Eurocopa por primera y única vez a Checoslovaquia. Es por es que en Europa se conoce popularmente a esta manera de patear como «a lo Panenka». Situación similar vivió Abreu con Uruguay cuando picó el quinto en el mundial 2010, y pese a que no fue en una final, permitió que Uruguay volviera a una semifinal después de 40 años y de haberse sentido afuera con un penal en contra en el minuto 120 que el pobre Asamoah Gyan tiró por arriba del travesaño (por este penal y uno errado en la Copa África, su madre moribunda le hizo prometerle que no iba a patear más penales para la selección). Contrastando con Abreu, que en su carrera se puso la camiseta de 30 clubes (y contando…), se encuentra Matt Le Tissier, que pasó su carrera profesional entera en el Southampton, para luego retirarse en el club amateur de su Guernsey natal. Esto no significaría mucho si no fuera por las ofertas de los clubes poderosos de la liga inglesa que lo tentaron una y otra vez con sus millones y planteles mucho más competitivos. Cuando le consultaban por qué nunca había abandonado los Saints, respondía: «jugar en los mejores clubes es un bonito reto, pero hay un reto mucho más difícil: jugar contra ellos y ganarles. Yo me dedico a eso». Durante su larga carrera (1986-2002) Le Tissier, o Le God como lo bautizó la hinchada del club, pateó 50 penales, de los que 49 terminaron en gol y el restante se lo atajaron -es decir la totalidad fue entre los tres palos-, siendo el pateador más eficaz de la historia.

Hablando de Santos, y más cerca nuestro en tiempo y espacio resulta imposible no recordar a Ortigoza si hablamos de penales, otro excelso pateador, quién de 40 lleva metidos 36, y famosa es la historia de los torneos de penales que jugaba por plata ya siendo profesional (y con unas cuantas cervezas encima). Ese mismo que con San Lorenzo fue campeón de la Libertadores metiendo un gol de penal en la final contra Nacional de Paraguay y que sentenció la promoción contra Instituto de la misma manera.


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