• Juan Pablo Trombetta

Primer día. Por Nacho López

Suena esa campana que ya empieza a no gustarme. Me encuentro en medio de una fila. Adelante, subida como a un escalón, una señora nos está gritando para darnos la “bienvenida a la institución”. ¿Qué significará “institución”?

Entramos a la jaula, perdón, al aula y allí, al menos, hay una señorita que sabe mi nombre. Ella se llama “Moni”, y a mí me da risa porque “Moni” es la perrita de mi tía.

Hay mucho barullo, casi no se oye nada. Yo ayudo bastante para que el ruido siga. Me divierte eso, y así, en esa tarea, me hago mi primer amigo.

Mateo y yo estamos haciendo percusión, pero a “Moni”, la señorita, no la perrita de mi tía, no le gusta nada. Dice que ahora tenemos que prestar atención. Y bueno, a mí siempre me costó prestar…

Suena otra vez la campana, pero esta vez me pongo contento. El recreo, así se llama, me parece que está bueno. A Mateo también le gusta jugar a la pelota, pero es lo primero que aparece en la lista de cosas prohibidas en la escuela. Entonces nos ponemos a jugar, sin que se den cuenta. La pelota es una tapita, los arcos son esas columnas, y el árbitro, el árbitro es esa señora que viene corriendo, usando de silbato una voz de pito para gritarnos. Me parece que se dieron cuenta. Partido suspendido. ¡Ufa!

La campana vuelve a ser maldita. Que suene ahora significa que se acabó el recreo. Con Mateo nos escondemos en el baño. Intentamos hacer silencio pero un tal Benjamín nos escucha y sale corriendo a contarle a “Moni”.

Empiezo a comprender un poco eso de la “deslealtad” que mi papá me contó el otro día.

Otra vez adentro del aula, sentado, aburrido y con mis piernas chocando con las de Mateo estamos haciendo que la tabla del asiento de adelante al menos se divierta un poco. Parece que no estamos de acuerdo con Moni. Vuelve a retarnos y nos dice que la próxima nos manda a “Dirección”.

Lo miro de reojo a Mateo y piensa lo mismo que yo, entonces apuramos la llegada de “la próxima” para conocer cuánto antes “Dirección”. Seguro debe ser mejor que el aula…

¡Teníamos razón! En “Dirección” vive la señora que grita más que Moni, pero como se distrae gritándole a otros, nosotros nos reímos un montón. Lo malo es que cuando nos ve, se enoja. ¿Se enoja porque nos reímos?

Con Mateo nos preguntamos qué otros lugares habrá además del aula y Dirección. Y justo en ese momento, suena la campana más larga y se escuchan como gritos de gol y mucha alegría de los niños. Se terminó el primer día.


@nacholopezescribe


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