• Juan Pablo Trombetta

Síntesis de un verano histórico. Por Gabriela Moreno

Brevemente me gustaría analizar algunas variables clásicas que se tienen en cuenta en la medición de lo que llamamos una buena temporada o no tan buena. Creo que en los tiempos que corren y habiendo pasado ya una pandemia que aún no termina, con sus vicisitudes (vacunas, aislamientos, época de cierre total, etc.), solo podríamos darnos el lujo de hablar de mala temporada si tuviéramos que cerrar todo nuevamente o si se suscita algún tipo de acontecimiento extraordinario. Sino, solo nos referiremos a muy buena, buena o no tan buena.

Las variables clásicas que se miden son: el arribo de visitantes; la ocupación, es decir, turistas alojados en el destino; el consumo o gasto promedio que se realiza en distintos rubros: gastronómico, alojamiento, servicios de sombra en playa, paseos o excursiones y gastos en general en comercios y servicios.

Los números no tan tenidos en cuenta para medir una temporada son los residuos que se generan, cuántos de estos son puestos en los puntos de reciclaje y cuantos son verdaderamente reutilizados insertándose en una cadena productiva / económica.

Sería lógico pensar que si el número de turistas/visitantes aumenta, también lo hagan los sistemas contenedores de los residuos que esta actividad económica y social del turismo genera.

Esta situación no es meramente local, claro que en la lectura semanal en los portales de noticias del sector y en los portales en general este es un dato que no se encuentra tan fácilmente, pero si se busca algo surge. Distintas ONG realizan mediciones como la cantidad de microplásticos o colillas de cigarrillos en la playa, entre otras. Que tratan a través de su accionar generar una toma de conciencia ambiental tan necesaria para la subsistencia de ciudades, localidades y ecosistemas.

Creo que, como actores principales de poblaciones y destinos que tienen a la actividad turística como principal generadora de toda movilidad productiva, comercial y de emprendimientos profesionales, nos debemos traer a la mesas de trabajo institucionales, de colegios, cámaras y de comunidad este tema.

Entendiendo la responsabilidad que el estado tiene como impulsor de políticas públicas que generen las inversiones y la infraestructura necesaria para acompañar la movilidad de residuos/recursos que surgen de la actividad humana en general, y en especial de la actividad turística. Pero no dejando de tomar el lugar que nos compete en pensar en gestiones empresariales, productivas o cooperativas que den soluciones a estas problemáticas, que como dije no son sólo locales sino regionales, y que forman parte de los números que deben analizarse desde el turismo.

A los números que hacía referencia, difíciles de encontrar y que son los que como locales nos deben preocupar y ocupar, son los residuos que generamos en general y con la actividad turística en particular.

El censo Provincial de Basura Costera Marina 2021 se llevó a cabo entre los meses de septiembre y octubre de 2021. En el 2020 tuvo que ser suspendido por el contexto de pandemia y las medidas preventivas de aislamiento. Desde el 2016 se realiza anualmente y tiene como objetivo la reducción de la basura marina y el seguimiento del estado de las costas, mediante el registro y posterior análisis de los datos obtenidos.

Dejo el link del informe publicado por Vida silvestre Argentina, igualmente son varias las organizaciones que participan en el censo.

Como profesionales en turismo, como prestadores, como comerciantes, como ciudadanos en general, es un tema que debemos considerar y trabajar para generar las acciones de activación hacia el estado y visualizar posibilidades productivas que apoyen la sustentabilidad de nuestro destino turístico.


Fuente:

www.vidasilvestre.org.ar

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