• Juan Pablo Trombetta

Tiempo de pandemia, el nuevo desafío

Por Rodolfo Ravier

Una nueva temporada conflictiva se avecina. Recuerdo la del 2001 y tantas otras... Es en estos momentos donde nuestra querida localidad se comporta como el mejor barco en la peor tempestad. Sin duda alguna hoy podremos enfrentar este difícil momento con la certeza de poner en valor los logros obtenidos luego de tantos años de esfuerzo. Sin ánimo de ser arrogante no tengo duda de que tantos años de arduo trabajo sostenido han logrado que Mar de las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul sean valoradas al momento de tomar decisiones por parte de nuestros queridos huéspedes. El respeto por la naturaleza, las inmensas playas vírgenes, la propuesta de alojamiento disperso y privado en cada unidad turística son elementos valorados de cara a seguir conviviendo con el virus, pero al mismo tiempo tener la posibilidad de concretar el necesario descanso que todos merecíamos.

Es casi imposible no recordar que siempre hemos logrado resultados exitosos frente a cualquier situacion critica. No importa si fue una devaluación, un corralito, un tornado, cortes de luz extendidos o, como hoy, esta pandemia... Siempre hemos logrado como comunidad sortear los obstáculos y brindar el mejor servicio posible a nuestro alcance. Mientras escribo esto, sábado 6 de diciembre, veo con certeza que estamos nuevamente activos; luego de tantos meses de encierro y aislamiento estamos como comunidad dispuestos a brindar lo mejor de nosotros, pero creo que lo mejor de este pedacito de Argentina lo fuimos creando desde la nada, desde aquel médano virgen que nuestros fundadores, Rico, Vázquez y Zelzman, con tanto trabajo nos legaran. Y que más tarde todos juntos pudimos consolidar cono un lugar casi mágico donde los prestadores de servicios turísticos nos fundimos con los huéspedes para ser una sola madeja humana, que es lo que realmente se nota aquí, y le da esta impronta tan particular donde aun el ser humano prima ante todo. Sin duda este efecto tan particular es lo que nos identifica. Hoy el «vivir sin prisa» se puso realmente de manifiesto durante todo el año, a la fuerza, para bien o para mal, pero así es y verifica una vez más que Mar de las Pampas nos permite asegurar que esta forma de vida es compartida por muchos. Y por eso ayer, viernes 5, se veía el pequeño centro comercial y también la playa, con mucha gente feliz recorriendo relajada, disfrutando de nuestro amado lugar en el mundo. ¡Aunque esta vez sea con barbijos!


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