• Juan Pablo Trombetta

Una mancha ya pronto ¿serás? Por Alejandro Silva

Hagamos un ejercicio de adivinación, yo supongo que en estos momentos el lector de El Chasqui, sí vos, estás desayunando en una cabaña, complejo o casa preparándote para disfrutar de la exuberante naturaleza que este entorno te brinda y previendo que elementos vas a llevar a la playa para tomar sol, caminar por las dunas o darte un refrescante chapuzón en el mar. Puede haber otras infinitas posibilidades, pero acordemos que ésta podría ser una de tantas. Ahora me gustaría invitarte a pensar en un futuro, que por más distópico que hoy parezca, es bastante verosímil si me acompañas hasta el final de esta nota.

El 30 de diciembre del 21, el último día hábil del calendario, mientras todos nos preparábamos para darle de baja a un año pandémico más que complicado, y recibir el 22 lleno de esperanzas y buenos augurios, nos llega la información que mediante la resolución N°436/2021 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, ironía de nombre aparte, se autoriza a un consorcio de empresas, una nacional como YPF, y a dos internacionales como SHELL holandesa y EQUINOR de Noruega, a explorar mediante pruebas símicas el subsuelo marino en búsqueda de hidrocarburos frente a las costas de Mar del Plata y Bahía Blanca. Decime, al menos la medialuna que ahora esta en tu boca se te atragantó ¿no?, déjame que dentro de mi supina ignorancia te cuente de que va esto.

Las pruebas sísmicas implican literalmente volar el lecho marino con «pistolas de aire comprimido» de alta potencia cada 10 segundos. El sonido emitido por los cañones en estas prospecciones sísmicas (entre 240 y 260 db) puede alcanzar una distancia de 4000 km, cubriendo una superficie de 300.000 km2 (tan grande como toda la Pcia. de Buenos Aires), y dado que muchas especies utilizan el eco o el sonido para guiarse o comunicarse con otras, como las ballenas y los delfines, estas explosiones afectan las funciones biológicas esenciales de estos cetáceos y generan daños fisiológicos y físicos que los pueden llevar a desorientarse y terminar varados o muertos en las costas bonaerenses, sí, en la misma que tus hijxs ahora entierran la palita para hacer castillos.

Es muy vasta la evidencia sobre los impactos socioambientales que genera la actividad petrolera convencional y no convencional, ya que presenta enormes probabilidades de accidentes debido a las condiciones extremas que se dan en el mar. Un derrame de petróleo no sólo afectaría la biodiversidad marina de una manera visible «empetrolándolos», sino que también provoca efectos no visibles, pero igual de graves. Muchos animales expuestos inicialmente al derrame pueden resistirlo, aunque luego se verán afectados por problemas de salud durante más de diez años. En el trágico vertido de crudo (casi cinco millones de barriles) en el Golfo de México, muchos animales registraron estrés, problemas pulmonares y su sistema inmune comprometido, problemas para reproducirse y llevar sus embarazos a término. Aquellos que ingirieron el petróleo experimentaron anemia, pérdida de peso, hipotermia, anomalías cardíacas y hepáticas, retraso en la puesta de huevos en el caso de las aves, disminución del grosor de la cáscara de sus huevos, disfunción gastrointestinal y muerte. Te congelaste y se te está derramando el café de la taza, tranqui hasta ahora son solo pobres animalitos que viven en el mar y raramente los vayas a ver.

Imaginate si eso pasa con los animales, lo que sucedería ante tamaño ecocidio con las actividades económicas, culturales y recreativas en todas las ciudades y pueblos costeros, como por ejemplo en Mar de las Pampas, en la que ahora seguramente estás leyendo esta nota. Como afectaría al reservorio dunícola más importante de la Argentina como lo es la Reserva Municipal Gesellina del Faro Querandí. Y no solo eso, de acuerdo con los modelos de simulación de corrientes marinas, si existiera un muy probable derrame desde estas plataformas offshore hacia el continente, en un lapso no mayor a dos semanas, la mancha llegaría al Rio de la Plata ocasionando algún litigio internacional con la hermana República del Uruguay y, hasta tal vez, contaminando la toma de agua de la Ciudad Autónoma y sus alrededores que se nutren para su potabilización de la desembocadura del río. Ok, ya sé, se te derritió la manteca y se enfrió el café, aguanta que ya termino.

El acuerdo de París del año 15, aquel que con pompas y platillos anunció un horizonte en el recorte de emisiones para mantener el aumento de temperatura del planeta en las metas de 1,5 y 2 grados centígrados en relación a los años de la revolución industrial, sumémosle una cumbre en Glasgow hace unos meses donde nuestro país, de manera inteligente, instó a crear un mecanismo de pago de deuda externa soberana por acciones que mejoren el desastroso contexto de cambio climático.


Ahora, después de este panorama, es necesario abrir nuevas fronteras de explotación hidrocarburífera, no deberíamos en cambio reducir drásticamente nuestra dependencia de los combustibles fósiles y hacer la transición a energías limpias evitando destruir el delicado equilibrio del ecosistema social y ambiental, con impactos que pueden resultar irreversibles.


Ah… sí ya sé, salís para la playa y no te dejé desayunar, bueno dale igual, cuando llegues, te tomás unos mates y de paso haces rodar la moneda local comprando unos churros. Disfrutalo mucho, mientras puedas. Por favor, si te llegaron estas líneas, ayúdanos a difundir las ideas, a ver si entre todos podemos crear conciencia para seguir encontrándonos todos los años. Hasta siempre.


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