• Juan Pablo Trombetta

Wislawa, Mariusha. Por Juan Forn. A María

Estoy

enamorado es poco

de Wislawa

de apellido Szymborska

y primer nombre Mariusha.


Su padre quería un varón

le decía: Nada de berrear

nada de exponer entrañas,

ella escribió mucho después:

Sé componer los rasgos de la cara

para que nadie divise la tristeza

soy quien soy

un caso insólito

podría ser yo pero sin asombro

pero eso significaría

ser alguien totalmente distinto.

Ah, Wislawa, alma vieja

nadie en tu familia murió de amor

y vos en cambio viviste así

amando el color azul y

buscando siempre a aquel de

ojos color cerveza

que lleno de amor te dijo un día:

Mañana y todas las mañanas de mi vida

estaré bajo tu balcón

salvo que llueva,

ah, Wislawa,

Mariusha,

qué ojo tenías

aunque ignoraras de qué iba la obra

y qué papel representabas.

Haga lo que haga, dijiste,

se convertirá para siempre en lo que hice

y nos advertiste:

Aun con toda mi buena fe

sé que contaré cosas que jamás existieron.

En tu primer viaje al exterior (a Bulgaria)

te alojaron en un hotel lejos de la ciudad

había un enorme globo terráqueo

vos hiciste una isla minúscula

le pusiste el nombre del hotel

y la pegaste en el lugar más vacío del Pacífico,

quien pase alguna vez

por ese rincón de los mares

que nos diga si esa isla aún existe.

Cómo nacieron tus poemas

te preguntaron una vez:

Escribía cuentos cortos

que se volvían más y más cortos

hasta que sólo tenían unas pocas líneas

así nacieron mis poemas, dijiste,

y también:

Prefiero lo ridículo de escribir poemas

a lo ridículo de no escribirlos,

y también:

Prefiero escribir a mano en hojas pequeñas

para asegurar el contacto

entre lo que tengo en la cabeza y la mano,

y también:

Para traducir un poema mío,

primero hay que comprenderlo

y luego basta encontrar algo bonito

pero no demasiado, para que suene natural

mis poemas son como

respiración

reposada.


Y cuando Polonia te quiso abrazar

la sofrenaste con estas palabras:

En este país por tradición

una poeta tiene que ser maldita

infeliz por exceso de espiritualidad

y por causa de sus amantes

que no están a la altura de su talento

perdón perdón por no ser así

aunque mis señas de identidad

sean el

frenesí

y la

desesperación

así en minúscula.

Todas las sillas eran duras en tu casa

para que las visitas no se quedaran demasiado

y lo que más te gustaba de los viajes

era el regreso

y cuando no querías hacer algo decías:

Será un placer aceptar su propuesta

cuando sea más joven,

ah, Wislawa,

Mariusha.


Eras de la opinión que

en nuestra época se hablaba demasiado

así que diste el discurso más corto

de toda la historia del Nobel

que empezaba así:

En un discurso lo más difícil es la primera

frase.

Así que ya la he dejado atrás

y contraviniendo el protocolo

saludaste al público

antes que al rey y a la reina

y después saliste a fumar

y cuando el rey te ofreció

un chicle de nicotina le dijiste:

Dudo que sean tan benéficos como el cigarrillo

para la literatura,

ah, Wislawa,

Mariusha.

Y ustedes,

díganme,

¿ni un poco enamorados de ella

están ustedes también?


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